Admito que desde hace aproximadamente 2 años, veo porno TODOS los días (aunque se ha ido intensificando). Algunos días más, algunos menos, pero son muy pocas las ocasiones en las que no lo hago. Se podría decir que tengo una adicción; y una hiperfijación clara con el porno gay japonés/emo 2milero jaja
Si soy completamente honesto, mi relación con la pornografía no empezó hace dos años. Empezó mucho antes. Tenía 8 o 9 años cuando estuve expuesto por primera vez. Y a esa edad uno no entiende nada. Solo ve algo que impacta y que despierta algo extraño en el cuerpo y en la mente. Tal vez parte de mi vínculo actual con el porno tiene que ver con eso; con haber aprendido demasiado pronto que esa era una vía rápida hacia la felicidad momentánea, hacia algo que rompía la monotonía.
Creo que ya todos somos conscientes de lo que este tipo de contenido implica, no solo para los que participan haciéndolo, sino para nosotros los espectadores. Y es sabido nos puede causar diversos trastornos, distorsiones, entre otros problemas terribles. Yo estoy completamente en contra de esta industria; ¿Pero por qué sigo consumiendo si no apoyo moralmente lo que esta conlleva?
La respuesta fácil sería decir “porque es placentero”. Pero si fuera solo eso, no ocuparía el lugar que ocupa en mi rutina. Hubo un punto donde el porno no era solo estímulo sexual. Era una especie de recompensa. Era algo que me hacía atravesar el día con la promesa de que en la noche tendría un momento “mío”. Y de un modo a otro me daba motivación... Ni siquiera sé porqué estoy hablando en pasado, si es algo que me pasa todos los días. No me hace sentir únicamente excitación. Me hace sentir vivo.
Y eso me lleva a una pregunta más incómoda: ¿Qué vacío estoy intentando llenar?
Puede ser una forma de "regular" las emociones. Ansiedad. Soledad. Aburrimiento. Incluso esa sensación constante de no ser suficiente o de no estar haciendo lo suficiente. Y muchas veces lo que ocasiona es todavía más inestabilidad.
Paradójicamente, mientras más consciente soy de las problemáticas de la industria, más evidente se vuelve mi contradicción. Critico algo que sigo consumiendo. Me posiciono moralmente en contra, pero participo como espectador.
También está otra cuestión que me confunde bastante: consumo principalmente porno gay, aunque en la vida real no es que me atraigan los hombres. O al menos no de la misma manera. La atracción solo existe a través de una pantalla. En la ficción o en el formato digital. Fuera de ahí, nada. Eso igual me hace cuestionarme si lo que me atrae es realmente el género de las personas que aparecen o la dinámica y la energía que se construye alrededor de eso. No es deseo en el sentido tradicional. Tal vez es fascinación a algo diferente... Pero es raro, pues el porno lésbico no me causa lo mismo; yo creo que tiene que ver que no está dirigido al típico público "malegaze", es mucho más profundo y con mucho más amor, aunque no sea real.
No creía que fuera algo “tan grave”. O al menos, una parte de mí se resiste a verlo así. Es fácil normalizarlo cuando es tan accesible y cuando todo el mundo actúa como si fuera completamente común, pero en el fondo sé que algo no está bien. No por el deseo en sí. El deseo es humano. Sino por la dependencia. Por lo difícil que es dejarlo aunque no parezca, incluso cuando quiero. Pues cuando algo se convierte en rutina diaria, en regulador emocional, en recompensa automática, se convierte en algo escencial.
Ayer mi madre y yo tuvimos una plática.
Lo explicaré desde el inicio: desde que nos mudamos con el novio de mi madre -hace cómo 6 meses- mi hermana y yo hemos tenido el internet bastante restringido; solo lo podemos usar 5 horas al día, y de 7am a 10pm. Yo descubrí a la mala que también tienen acceso al historial desde el router. La verdad no sé si sea una aplicación o algo por el estilo, pero según mi madre, le llega una notificación cuándo alguien entra a páginas peligrosas o para "adultos". Sería tonto no creerle ¿No? Pues descubrí una manera de tener internet ilimitado, sin restricciones y sin que mi madre viera lo que hacía: Aprovechando que su novio es un nerd de las computadoras, descubrí que había otra red -la cuál no tengo ni idea de para qué use- y encontré la clave en un papel prácticamente desde la primera semana en esa nueva casa. Desde entonces he pensado que todo lo que hago es sin supervisión.
El punto es que ayer estaba hablando con mi madre, y le pregunté "¿Tu crees que tienes algún trastorno?", me dijo que no, y cómo soy estúpido, le dije "¿Y yo?", entonces empezó la pesadilla. Me dijo que sí, que creía que la pornografía me había hecho mucho daño, que tenía una distorsión enorme (cosa que yo no creo). Yo me paralicé por un momento y decidí no decir mucho para no quedar cómo un mentiroso. Le pedí que me explicara, pero se limitó a decir que ella nota que tengo un grave problema, y que cree que por eso -según ella- veo el mundo de una manera distinta, y que me relaciono con los demás de una manera diferente. Yo quería que me explicara... ¿Qué hacía yo para que "se notara"? Pero me dijo que no quería hablar de eso. Además me dijo que el tipo de porno que yo veía era mucho "peor" (?). No me gusta hablar de esos temas, así que no le pregunté que cómo supo, ni nada, pero me hizo sentir raro. Simplemente terminamos la conversación cerrando con promesas que probablemente no cumpliré... Si ella nota que me comporto de una manera que evidencia mi "adicción", y yo no sé cuál es esa supuesta manera ¿Cómo se supone que lo cambie?

Me sentí mal. Muy mal.
No solo por haber sido descubierto. Sino porque yo creía que ella no veía todo lo que yo veía. Y de pronto dejó de ser privado. Me sentí expuesto, decepcionado de mí mismo, confundido, triste. Pues hay una diferencia entre saber que tienes un problema y verlo reflejado en los ojos de alguien que te quiere.
Y creo que eso fue lo que más me dolió. Incluso si ya me hubiera descubierto en incontables ocasiones antes, creo que esta fue la peor. Esta vez no lloré, ni intenté justificarme cómo en esas veces. Sentí asco, asco de mi mismo. Ahora ya no fue simple frustración por haber sido destapado, sino que fue genuino arrepentimiento.
No sé exactamente qué quiero hacer con esto todavía. No sé si estoy listo para llamarlo adicción con todas sus letras. No sé si estoy listo para dejarlo por completo. Me duele en el alma que mi madre piense así de mí y que encima no quiera decirme porqué. Odio todo esto.
Y de algo estoy seguro; Sé que no quiero que algo así sea el motor secreto de mis días.